Picadillo Circus

xoves 15 xullo 2010

El pasado viernes 9 de julio se realizó una ruta de tapas por tres de los bares que concursan en la octava edición del Picadillo.  Cuando se termina la consumición el local entrega una papeleta por persona y tapa para cubrir datos y valorar del uno al cinco el producto. El jurado profesional puede llegar hasta el diez. El premio consiste en cinco cupones para consumir bebida más tapa cuatro personas en alguno de los locales concursantes antes del 30 de septiembre. El período de votaciones este año 2010 va del lunes 28 de junio al domingo 18 de julio. Los locales se comprometen a mantener las tapas del concurso durante tres meses, se entiende que el período veraniego de julio a septiembre.

Primero se empezó por la Taberna Gaioso, que reformó el local de la Plaza de España recientemente. De entrada el vino, un buen Ribera de Duero joven, eso sí, de a 2,50 € la copa... ejem, fue acompañado por un pincho de croqueta casero que casi fue lo mejor de todo. La tapa creativa era "Hueva de centolla en la playa", con llamativa presentación en alargada fuente de loza. Con sabrosa y no escasa materia prima, cubierta de granos de ¡palomita de maíz! y con pétalos de flores y hierbas aromáticas fue un comienzo por la cumbre. La tapa tradicional de arroz con pollo muy bien, aunque el rebozado del pollo estaba quizá un poco pasado, cosas del directo.

En segundo lugar un nuevo local, la amplia cervecería Portofino en la calle de la Estrella. Dato interesante es que tienen caña de Estrella Galicia 1906. Las tapas tenían más intención que resultado, porque la creativa servida en vasito finolis de espuma de albariño con una brochetita con besugo rodeada de panceta y una alga pinchada por ahí no está bien resuelta. El traspaso del sabor de la panceta a la plancha a la espuma de ¿albariño? es directamente desastrosa, no es que no haya sinergia, es que sabe mal, casi de "puagh". La tradicional de pimientos de Padrón rellenos de queso en tempura tiene más equilibrio entre intención, buena y original, y resultado, aunque sigue añorándose una tortilla o ensaladilla, lo que no es buena señal. El servicio joven e inexperto, muy dispuesto pero sin dar hecho, yendo de aquí para allí dejando la barra vacía. Público mayormente de gilipollas, colectivo necesitado de algún lugar céntrico para enviar SMS y verse el careto con una copa delante.

En tercer lugar, Godoy Café, en la calle Alameda, entre Durán Loriga y San Andrés cerca de la plaza de Pontevedra, de curiosa orientación comercial hacia el público de oficinas que rodea el local pues abre hasta las cuatro de la tarde de lunes a viernes. Lleva el local un servicio de dos peruanas mandadas y discretas. Ganó el concurso hace dos años con una tapa de bonito y confirmo que sigue en línea de acierto con la actual de "boquerones marinados con mermelada de tomate y cebolla sobre hojaldre" con mezcla de sabores dulces y salados.

Por último, decir que aunque lo del concurso es buena idea, resulta un poco "realidad virtual" porque puede llegar a no ser representativo del verdadero "sentir" de los locales. La coherencia está ahí afuera... Acabaremos todos atrincherados en La Bombilla.

www.tapaspicadillo.com/inicio/






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